Focas que se mueven en villavesa

Hoy me he indignado. ¿La causa de este sentimiento? Un proyecto de suicida mal educado que fuma en la villavesa…

Primero de todo, quería aclarar que esto sucedió el pasado miércoles pero hasta ahora no he tenido tiempo material de escribir esta entrada. Y os preguntareis, ¿por qué te decides a escribirla ahora? (si no los lo preguntáis me da igual, os lo contaré de todas formas). Bueno, pues lo escribió ahora por varias razones, la primera es que acabo de hacer la adecuación de un texto y eso es una tarea que me frustra muchísimo y acabo cabreado, la segunda es que llevo un día de discusiones bastante largo y la tercera que, de todas las cosas que me han indignado este fin de semana, es la que menos repercusiones puede traerme…

Bueno, volviendo al espécimen en cuestión. Yo me encontraba plácidamente sentado en mi asiento habitual en la villavesa cuando una mole pasó a mi lado para acabar recostado contra una pared al lado de la puerta de salida. Ya solamente verle dejaba mucho que desear. Sus “búfalo” pedían a gritos una lavadora, sus pantalones de rapero frustrado, que deberían ser anchos y no rozar siquiera sus gemelos, estaban al borde de la explosión, como si llevara unos pitillos 3 tallas más pequeños que la necesaria, y su camiseta… en fin, digamos que entre las manchas de aceite, las cenizas y las arrugas, no sabría deciros que aparecía en ella. Además lucía una grasienta y larga melena rizada que, al igual que su calzado, necesitaba urgentemente un estropajo con 2L de mistol ultra fuerte.

Pero no fue eso lo que me indignó. Lo que me cabreó y acabó con mi paciencia, fue que esta foca sin un mísero bote de HS que llevarse a la cabeza, iba fumando un porro más grande que cualquiera de sus rechonchos dedos. ¿Cómo adiviné que era un porro? Pues no fue tarea fácil, ya que su olor corporal (un hedor que no deseo a nadie) lo tapaba en las proximidades a su grasienta envoltura corporal. Pero por suerte yo estaba lejos la mayor parte del tiempo y el olor a marihuana llegó a mi pituitaria como un estandarte de libertad en mitad de una sangrienta guerra. Aunque a mi se me quedó una duda que más tarde resolví. ¿Dónde tiraba las cenizas? Porque el suelo lo dejó impoluto. Bueno pues mi respuesta fue que, las que no caían sobre su camiseta, empezaban a girar a su alrededor ya que, con esas dimensiones, el sujeto en cuestión tenia campo gravitatorio propio y un pequeño “anillo” de polvo, caspa y ceniza flotando a su alrededor.

Por suerte, solo tuve a este espécimen de zoológico delante durante 3 paradas y enseguida huí de allí para encontrarme con 3 compañeros para preparar un debate (que luego nos “robarían” y sería foco de nuestra indignación conjunta, pero eso ya es un tema pasado y solucionado).

Un saludo de un tipo que se levanta a diario con el pie izquierdo.

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